
Ya no hay lazo
que con trazo impetuoso permanece,
ni hay amor que con pasión desaparece.
ni caras largas, ni mente ausente.
Solo quedan las horas muertas,
las mentiras que dijiste,
los besos fríos que diste
y una soledad inmensa, perenne.
Se acabó y esta vez es para siempre,
ya no habrá más puertas abiertas,
ni ventanas que se cierren,
ni ventanas que se cierren,
solo el tiempo perdido...
pero de ese tiempo, se aprende.
JESÚS CABAL
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