
Soy cómo el árbol
que partido por el rayo
agoniza entre cenizas
abrasado por el fuego.
Y mientras muero
aún sordo por el trueno asesino
escucho un susurro
que lleva tu nombre...
H E L E N A
Y mis pies anclados como raíces
desesperan para librarse del yugo de la tierra,
luchando por cada paso.
Ciego todavía por el relámpago
tanteo con mis manos para abrazarte,
y cuando te toco veo,
cuando abro los ojos te oigo,
cuando te tengo en mis brazos sonriendo
no soy árbol sino sueño.
JESÚS CABAL
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El Ave Fenix resurge de sus cenizas.Me alegro de que vuelvas a tu blog tanto tiempo abandonado. ¡Precioso poema!
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