Perdida



Perdida entre espesa niebla
a zancadas avanzaba,
rompiendo la fría escarcha
buscando la luz dorada.

Se paraba y esperaba,
giraba y se despistaba,
tropezaba, se sentaba
y a ratitos sollozaba.

Miraba a lo lejos
y no veía nada,
sus ojos no distinguían
el secreto que encerraba.

Sin rumbo, perdida.
Su alma dolía,
la niebla se abría,
la luz esperaba.

Miró atrás un segundo
sin perder su blanca calma,
limpio sus mejillas,
lució su sonrisa,
la luz la envolvía
y trató de alcanzarla.


JESÚS CABAL
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